Reprobación del duelo
A menudo, el duelo animal es un acontecimiento no recocido, desautorizado y peor aún, ignorado por la sociedad. Esto te hace caminar en soledad por ese laberinto de tristeza, rabia y culpa.
La ausencia física se resignifica y el vínculo de amor se reconstruye, reorganiza y transforma.
No. Transitar por un duelo hasta llegar a la aceptación, no significa que olvides a tu amigo peludo o que lo saques de tu vida.
Implica que lo integres a tu vida de una manera diferente a través del agradecimiento por el tiempo compartido, las anécdotas, risas, tristezas, travesuras y por supuesto del amor mutuo.
Seguramente te enfrentaste a alguna, o todas estas situaciones cuando tu animal de compañía trascendió y lejos de ayudarte, te hicieron sentir peor.
A menudo, el duelo animal es un acontecimiento no recocido, desautorizado y peor aún, ignorado por la sociedad. Esto te hace caminar en soledad por ese laberinto de tristeza, rabia y culpa.
“Era solo un perro”. “Cómprate otro”. “Estas exagerando”. “Ya pasó una semana desde que falleció. Ya te deberías sentir bien”. “No deberías llorar por un gato”.
“Cuando te juzgan por sentir dolor por la partida de tu amigo leal, todo tu entorno se afecta: el emocional, intelectual, conductual y espiritual.
Cada proceso es diferente, y personal. La relación con tu animal de compañía nadie la podría vivir, sentir y entender como tú.
Aparecen preguntas constantes sobre si pudimos hacer más, si fue el momento adecuado o si tomamos la decisión correcta. Es una respuesta común ante la falta de control sobre la vida y la muerte.
Las rutinas diarias estaban tejidas alrededor de su presencia. Al perderlos, el ritmo del día se rompe, dejando una sensación de extrañeza y soledad en las tareas más cotidianas.
Sentir enojo hacia la enfermedad, hacia el veterinario, hacia nosotros mismos o incluso hacia la injusticia de la vida. La ira es a menudo una capa protectora sobre una tristeza muy profunda.
No es solo llanto; es una pesadez física y emocional. Es el proceso del corazón intentando reajustarse a una realidad donde ese ser querido ya no está físicamente.
¡Dale ese regalo! ¡Por qué lo que más desea es que vuelvas a sonreír!